Doc Martin: cuatro décadas defendiendo la esencia del underground

Doc Martin: cuatro décadas defendiendo la esencia del underground

A 40 años de su debut como DJ, el estadounidense repasa la evolución de la cultura electrónica, reflexiona sobre la tecnología, reivindica el valor del selector y explica por qué el movimiento siempre estuvo por encima de la fama.

Noticias | Por DJ Mag Latinoamérica | 25 de junio de 2026

Cumplir cuarenta años detrás de las bandejas no es solamente una cuestión de permanencia. En el caso de Doc Martin, significa haber atravesado prácticamente toda la historia moderna de la música electrónica de baile desde adentro. Desde las primeras noches de acid house en San Francisco hasta clubes como Fabric o Panorama Bar, pasando por escenarios junto a Daft Punk, James Brown, The Chemical Brothers, Carl Cox o Deee-Lite, su recorrido funciona como una línea de tiempo viva del movimiento underground.

Lejos de instalarse en la nostalgia, Martin continúa lanzando música, girando por Europa y desarrollando Sublevel, el sello que fundó hace más de dos décadas para impulsar una visión artística independiente. En conversación con DJ Mag Latin America, reflexiona sobre cómo cambió la cultura electrónica, qué sigue siendo irremplazable en un dancefloor y cuál espera que sea el legado de toda una vida dedicada a la música.

Este año celebrás tu 40° aniversario como DJ. Cuando mirás hacia 1986 y comparás aquella época con el presente de la música electrónica, ¿qué es lo que más te sorprende de la evolución de la cultura?

Es muy difícil comparar ambas épocas. La tecnología evolucionó muchísimo, aunque en algunos aspectos también hizo que ciertas cosas se perdieran. Cuando todo era en vinilo, había una mayor confianza en el DJ para crear una atmósfera únicamente con los discos que llevaba consigo. Existía una relación mucho más profunda con la música que uno elegía.

Hoy, gracias a los loops, las acapellas y los efectos, es posible construir mezclas completamente nuevas en el momento. Si estás dispuesto a ir más allá de los sets previamente ensayados, podés crear algo distinto cada noche. Ningún set tiene por qué sonar igual. Personalmente disfruto mucho de esa parte creativa y de aportar algo único al ambiente donde estoy tocando. En cambio, con la inteligencia artificial siento que muchas canciones empiezan a sonar demasiado parecidas.

Tocaste en prácticamente todas las grandes etapas de la música electrónica: desde warehouses de acid house y sets exclusivamente en vinilo hasta plataformas de streaming y festivales masivos. ¿Qué sentís que nunca cambió en la experiencia del dancefloor?

Creo que la pasión sigue intacta. Todas las semanas conozco personas que están tan obsesionadas con la música y con las sensaciones que genera como lo estoy yo. Cuanto más comercial se vuelve todo, más fuerte aparece el deseo de volver a lo auténtico.

Todavía existen personas en cada ciudad que dedican su vida a descubrir música nueva. En los primeros años veníamos de escenas como el new wave, el hip hop, el industrial o el reggae, todas muy innovadoras para su momento. Viajar era una experiencia de aprendizaje permanente porque cada lugar tenía su propio sonido. Conocer gente y escuchar música que jamás había oído era una de las mayores inspiraciones.

A lo largo de tu carrera compartiste escenario con artistas que marcaron distintas generaciones, desde James Brown y Deee-Lite hasta Daft Punk, The Chemical Brothers y Carl Cox. ¿Hay algún recuerdo que siga ocupando un lugar especial?

Hay muchísimos momentos increíbles y me siento muy agradecido por todos ellos. Diría que tocar por primera vez en Fabric fue uno de los más importantes. Superó cualquier expectativa que pudiera haber tenido y, para cuando estaba poniendo mi cuarto disco, ya me ofrecían una residencia.

El Houghton Festival, en el Reino Unido, siempre es una experiencia fuera de este mundo. También recuerdo con muchísimo cariño mi primera vez en Panorama Bar, en Berlín, donde hicimos un live PA con un Juno-106 seguido de un set de siete horas. En los últimos años Heideglühen también se convirtió en uno de mis lugares favoritos porque está dirigido por personas que realmente aman la música. Y Japón siempre ocupa un lugar especial por el nivel de comprensión y respeto que existe allí hacia la cultura musical.

Sublevel también está celebrando un aniversario importante después de más de veinte años impulsando música underground. ¿Cómo nació el proyecto y cómo evolucionó con el paso del tiempo?

Durante un tiempo viví en Londres mientras era residente de Fabric. Cuando regresé a Estados Unidos prácticamente no existían lugares donde sonara la música profunda que estaba escuchando en Europa, ese sonido entre Londres y Berlín que mezclaba discos nuevos con clásicos.

Así nació Sublevel como sello y también como fiesta. Al principio participé directamente en casi toda la música que editábamos. El primer lanzamiento, Just Us, salió como un white label estampado a mano, sin nombre de artista. Quería comprobar si la música podía funcionar por sí sola, sin el peso del marketing ni del hype. Terminó vendiendo cerca de 15.000 copias.

Las fiestas crecieron rápidamente y comenzaron a realizarse en lofts, warehouses, iglesias y hasta cines. Más adelante desarrollamos colaboraciones limitadas con Stüssy. Veinticinco años después seguimos editando música y manteniendo vivo el proyecto.

Este verano volvés a realizar una extensa gira europea mientras seguís lanzando música nueva, incluyendo tu reciente colaboración junto a Homero Espinosa para Rekids. ¿Qué es lo que mantiene viva tu creatividad después de cuatro décadas?

Tengo muchísimas ganas de volver a Europa para tocar en Houghton Festival, Manchester, Berlín, Londres y varios destinos más. Me encanta porque allí la música forma parte de la vida cotidiana y siempre encuentro personas con la misma pasión.

Lo que me mantiene inspirado es el equilibrio entre las giras, el estudio y la gestión del sello. Ninguna de esas tareas es sencilla, pero todas resultan muy gratificantes. Creo que para dedicarte a esto durante tanto tiempo realmente tenés que amar esta vida más allá de la fama.

También estoy muy entusiasmado con los próximos lanzamientos: a fines de julio saldrá un nuevo trabajo en Rekids, el sello de Radio Slave, además de un remix junto a Homero Espinosa, una nueva versión de uno de mis clásicos junto a D’Julz y Lawnchair Generals, y otro remix para Roland Clark.

Pensando en el futuro, ¿cómo te gustaría que te recordaran, no solo como DJ y productor, sino como una figura que ayudó a construir la cultura underground durante varias generaciones?

Me gustaría que la gente dijera simplemente que fui uno de los buenos. Alguien que aportó algo positivo. Nunca estuve acá para aprovecharme de la escena en busca de fama o dinero. Siempre me importaron el movimiento, las personas y la vibra.