

En muy poco tiempo, JOWI pasó de ser una promesa a convertirse en uno de los nombres más resonantes del techno más duro y emocional. Su explosión en Verknipt Festival 2024 marcó un antes y un después, no solo en su carrera, sino también en su forma de vivir la música: hoy es artista full-time, gira por el mundo y construye un universo propio donde la intensidad y la emoción conviven sin límites.
Con una identidad que se mueve entre lo industrial, lo hipnótico y lo explosivo, y una nueva faceta creativa en camino bajo el alias Dolce Wita, JOWI se posiciona como una artista que no teme evolucionar. En esta entrevista con DJMAGLA, habla sobre su crecimiento, su visión artística y su fuerte conexión con Latinoamérica.
Te convertiste rápidamente en un nombre en ascenso dentro del techno más duro, especialmente después de tu breakthrough en Verknipt Festival 2024. Mirando hacia atrás, ¿qué cambió para vos después de ese momento? Cambió muchísimo, honestamente casi todo. Ya no soy estudiante, ahora soy una música a tiempo completo viajando por todo el mundo y conociendo gente de diferentes países y continentes. Tengo una habitación en mi departamento completamente dedicada a la música, donde produzco y puedo enfocarme al 100%. Durante la semana trabajo desde casa, así que tener ese espacio significa mucho para mí.
Después de Verknipt también tomé decisiones importantes. Cambié de agencia de booking a JINN, lo que llevó mi carrera a otro nivel de profesionalismo. También contraté un manager que me ayuda con todas las tareas, porque hay mucho más trabajo del que imaginaba.
Pero el cambio más grande es cómo me siento. Soy realmente feliz y siento que me encontré a mí misma. Sé que la música es lo que quiero hacer el resto de mi vida, sin importar en qué forma.
Tu sonido se mueve entre techno hipnótico, estilos más duros y una energía industrial. ¿Cómo construís un set que equilibre intensidad con profundidad emocional en la pista? No es una tarea fácil y a veces ni siquiera es posible. Por ejemplo, si toco un closing, no puedo empezar con algo groovero, tiene que ser más duro desde el inicio. Si toco en el medio de la noche, que es lo que más me gusta, intento generar más variación.
Para equilibrar todo uso mi energía como arma secreta. No puedo esconder mis emociones: cuando entra un kick pesado, se nota en mi cara. Cuando hay un break emocional, también. Y si es groovero, me ves sonriendo. Quiero mostrar que cada sonido se puede disfrutar.
Así, aunque cambie entre estilos, se siente como un viaje continuo. También elijo tracks que ya combinan diferentes elementos, o los mezclo de forma que la transición sea natural y fluida.
Mencionaste a artistas como Amelie Lens, Nina Kraviz y Charlotte de Witte como inspiraciones. ¿Qué te enseñaron sobre construir tu identidad como mujer en el techno? Me dieron una sensación muy fuerte, similar a cuando Merkel era canciller en Alemania. Me hicieron pensar que yo también podía lograrlo. Los role models son muy importantes, especialmente para las mujeres, porque te ayudan a creer en tus propios sueños.
Siempre me fascinaron. Nina Kraviz, especialmente, me inspiró a mantener la mente abierta en mis sets. Nunca voy a olvidar su closing en PollerWiesen alrededor de 2018, cuando subió muchísimo el BPM y después volvió a bajar. Esa libertad me marcó. Incluso hice algo similar en mi track ‘Filth’ con Zatox y Jazzy.
También me quedó cómo se mostraban: reales y amables. Siempre sentí que podía hablar con ellas. Eso es algo que intento mantener: ser yo misma, tratar a todos por igual y no sentirme superior. Al final del día soy como cualquier persona en la pista. Quiero que sientan que podría ser su amiga, porque realmente podría serlo.
Estás por lanzar un nuevo alias, Dolce Wita. ¿Qué espacio creativo te permite explorar que JOWI no podía expresar del todo? Creo que la diferencia más importante es el BPM. Con JOWI puedo hacer sonidos hipnóticos, incluso dentro del estilo ‘Bochka’, pero siempre alrededor de 170 BPM. Con Dolce Wita el sonido es mucho más oscuro e hipnótico, con sonidos inusuales, campanas y synths analógicos.
Empiezo estos sets alrededor de 130 BPM. Si no lo presento como un proyecto separado, puede resultar confuso para quienes esperan la energía de JOWI. Con Dolce Wita estoy mucho más en mi mundo: toco con cuatro decks, casi no miro al público y tampoco bailo tanto porque estoy completamente enfocada.
Es mostrar dos lados distintos de mí. Una vez intenté incluir este estilo en un set de JOWI y la gente empezó a irse (risas), así que aprendí de eso y nació la idea del proyecto.
Tus producciones tienen mucha carga emocional y energía. En el estudio, ¿qué aparece primero: el groove, la atmósfera o la idea? La mayoría de las veces empiezo con el kick o con un synth. Ese suele ser el punto de partida. Pero a veces me quedo trabada horas en un elemento y nada funciona como quiero. En esos casos cambio a otro elemento o incluso empiezo un proyecto nuevo o en otro género para refrescar la mente.
No todos los días son igual de creativos, especialmente cuando viajo mucho. A veces salgo a caminar para alejarme de la computadora y los auriculares, y eso me ayuda a volver con nuevas ideas y otra perspectiva.
Estuviste tocando en Sudamérica y pronto volvés a Argentina. ¿Qué te genera esta conexión con el público latino y qué pueden esperar de tus shows? Acabo de volver de Chile y Colombia, y superó completamente mis expectativas. Hace tres años que recibo mensajes de gente preguntando cuándo iba a ir, así que sabía que iba a ser especial, pero igual me sorprendió cuánta gente me conocía sin haber estado antes.
La energía y los gritos fueron inolvidables. Recibí regalos como disfraces y rosas, y me sentí muy bienvenida tanto por el equipo como por el público. Después de mi set me quedé, bailé con la gente, me saqué fotos y traté de hacer que esos momentos duraran.
En los próximos días vuelvo a Argentina. Mi show del año pasado fue una de las mejores experiencias de mi vida. Recuerdo volver al hotel al atardecer pensando lo hermosa que es la vida y lo agradecida que estoy. Estar en otro continente con gente que amo, aunque no hablemos el mismo idioma, nos entendemos de otra manera. No puedo esperar para volver.
Con una carrera en pleno ascenso y una identidad artística cada vez más definida, JOWI representa una nueva generación dentro del techno: intensa, emocional y sin miedo a romper estructuras. Su capacidad para conectar con el público, tanto desde la energía como desde la autenticidad, la posiciona como una de las figuras más interesantes del circuito actual.
Mientras prepara nuevos lanzamientos y expande su universo con Dolce Wita, su vínculo con Sudamérica sigue creciendo. Y si algo queda claro, es que lo suyo no es solo hacer música: es construir experiencias que se sienten tanto como se escuchan.