

Hay proyectos que nacen desde la pista de baile y otros que llegan a ella después de recorrer caminos muy distintos. En el caso de MELTX, todo comenzó detrás de una cámara. Antes de convertirse en una de las artistas con mayor crecimiento dentro del hard techno, desarrolló una reconocida carrera en el cine, donde aprendió a construir historias, trabajar con la emoción y entender el poder de una identidad visual.
Hoy, esa mirada cinematográfica atraviesa absolutamente todo lo que hace. Desde sus producciones hasta sus shows, pasando por una estética inspirada en la cultura Y2K, el cine y el pop, MELTX construye un universo propio que busca ir mucho más allá de la música de club. En esta entrevista exclusiva para DJ Mag Latin America, habla sobre salud mental, creatividad, el crecimiento del hard techno y el futuro de una escena que continúa transformándose.
Tu recorrido artístico comenzó en el cine antes de dedicarte al DJing y la producción. ¿Cómo influyó tu formación en cinematografía y narrativa en la manera en que hoy concebís tu música y tus presentaciones en vivo?
Como mi recorrido artístico comenzó en el cine antes de dedicarme al DJing y la producción, desde el principio ya pensaba de una manera muy enfocada en contar historias. Para mí, todo lo que creo tiene que tener un significado. Nunca podría hacer música que se sintiera vacía o simplemente funcional.
Estoy muy conectada con la estética y la atmósfera. Me importa profundamente cómo se ve algo, cómo suena y, sobre todo, cómo hace sentir. Quiero que todo exista de una forma cinematográfica, que cuando alguien escuche una canción no solo la oiga, sino que sienta que entra en un mundo donde puede escapar de la realidad. Eso es justamente lo que hace el cine y es lo que intento traducir al sonido.
No quiero hacer música que exista únicamente para un club desde un lugar superficial. Quiero que las personas sientan que están dentro de una especie de “cine sonoro”, donde emoción, imágenes y energía se fusionan en una sola experiencia.
Ese instinto cinematográfico atraviesa todo lo que hago, ya sean mis lanzamientos, mis sets en vivo o incluso canciones como Jennifer’s Body, que publiqué en SoundCloud. Cuando vuelvo a escucharla no solo oigo música, veo escenas, emociones e imágenes desarrollándose al mismo tiempo.
Creo que venir del cine moldeó mi sonido de una manera bastante particular. Me llevó naturalmente a crear música con profundidad narrativa y peso emocional, más allá del ritmo o de la funcionalidad para la pista.
Tu cortometraje Silent conectó con más de un millón de personas y abordó temas relacionados con la salud mental. Once años después, ¿qué tan importante sigue siendo para vos hablar abiertamente sobre el ADHD y el bienestar emocional dentro de la escena electrónica?
Creo que es muy importante, especialmente dentro de una escena que muchas veces se asocia con el misterio, el anonimato y cierta distancia entre el artista y el público.
A veces parece que existe la expectativa de que los artistas deban mantenerse completamente enigmáticos y comunicarse únicamente a través de su música, pero a mí no me interesa mantener esa separación.
Ser artista también significa ser humana y ser honesta con eso. Tengo una plataforma y creo que importa cómo la utilizás. No desde un lugar performático, sino permitiendo que otras personas se sientan menos solas con sus propias experiencias.
En cuanto al ADHD y la salud mental, entenderme mejor con el paso del tiempo fue algo muy transformador. Durante muchos años ni siquiera sabía que tenía ADHD. Hoy lo veo como una fortaleza, casi como un superpoder, y no como algo que deba esconder.
También me inspiró mucho ver a otros artistas hablar con honestidad sobre estos temas, porque ayuda a normalizar conversaciones que muchísima gente ya está teniendo en privado.
La realidad es que la salud mental afecta a todo el mundo de alguna manera. Por eso creo que tiene mucho valor bajar un poco la máscara y generar espacio para la honestidad. Las personas no conectan con la perfección; conectan con la verdad y la autenticidad.
Silent fue el comienzo de entender que compartir algo personal puede generar una conexión mucho más amplia. Es una enseñanza que todavía llevo conmigo y que quiero seguir aplicando de una manera natural.
Definís tu proyecto como una combinación de emoción, performance e identidad estética. ¿Qué sensación buscás que tenga el público después de vivir un show de MELTX?
Quiero que la sensación sea muy parecida a la de salir del cine o del teatro: esa impresión de haber abandonado la realidad por un rato.
Me gusta pensar en mis sets como una escapatoria emocional, donde las personas atraviesan distintos estados durante el show y salen viendo todo de una manera un poco diferente. Como si los colores fueran más intensos, las emociones más fuertes y la realidad estuviera ligeramente suavizada, como después de un sueño.
Gran parte de eso también nace del universo visual que rodea a MELTX. Soy muy intencional construyendo una identidad que acompañe la música. Busco algo cinematográfico, nostálgico y un poco surrealista.
La mezcla entre la energía del techno y las referencias Y2K, los tonos rosa neón, una estética ligeramente caótica y una energía hiperfemenina forman parte de esa idea de entrar en otro universo.
No quiero que la gente simplemente vea un DJ set. Quiero que sienta que está viviendo una performance y entrando en un mundo completamente construido.
Al final, lo que busco es que las personas se vayan sintiendo que escaparon por un momento de la realidad y lograron reconectar con una versión más imaginativa y emocional de sí mismas.
El hard techno creció enormemente en los últimos años. Como una de las artistas que más rápido está ascendiendo dentro del movimiento, ¿qué creés que diferencia tu propuesta del resto de la escena?
Creo que la diferencia está en que no intento existir únicamente dentro de los límites del hard techno o de sus tendencias actuales.
Me inspiran tanto el pop, el rock y otras referencias culturales como la propia música electrónica.
Admiro mucho a los artistas que construyen una identidad creativa completa y no solo una carrera musical. Eso es lo que intento hacer con MELTX. Antes que DJ, quiero sentirme artista.
No intento ser más underground ni más mainstream. Lo único que busco es autenticidad y crear música e imágenes que realmente sean una extensión de quién soy.
Al mismo tiempo, quiero que mi música sea accesible para personas que normalmente no escucharían techno, porque creo que esa apertura permite que nuevos públicos descubran la escena.
Utilizo muchas voces, nostalgia y referencias al cine y la cultura pop, como Jennifer’s Body, Mean Girls o toda la estética Y2K, porque ayudan a que la energía resulte más familiar y emocional para quienes llegan desde otros lugares.
Siento que MELTX vive justamente en ese punto donde diferentes mundos se cruzan. Sigue teniendo sus raíces en la cultura rave, pero también está atravesado por la narrativa, los personajes y otras influencias culturales. Creo que esa combinación es lo que hace diferente al proyecto.
Venís de tocar en Italia, ahora viajás a Los Ángeles y seguís representando a Irlanda alrededor del mundo. ¿Cómo cambió tu relación con las giras a medida que tu carrera fue creciendo?
Mi relación con las giras cambió porque hoy forman parte de mi vida cotidiana y ya no las siento como algo separado.
Todo está integrado a mi rutina, especialmente antes de los fines de semana cuando viajo. Intento cuidarme haciendo gimnasio, yoga, descansando bien y alimentándome correctamente para llegar preparada.
Con el tiempo aprendí qué cosas me ayudan a mantener el equilibrio mientras disfruto de toda la intensidad que implica este estilo de vida.
En realidad, creo que viajar encaja muy bien con mi personalidad. Siempre tuve muchísima energía y disfruto de los entornos dinámicos, impredecibles y en constante movimiento.
También amo viajar. Me gustan los aeropuertos, cambiar de ciudad constantemente y descubrir lugares nuevos cada semana. Todo eso hace que la vida se sienta viva.
Hoy las giras ya no me generan estrés. Se convirtieron en un ritmo natural, una especie de libertad estructurada que forma parte de cómo vivo y trabajo.
La cultura del hard techno evoluciona muy rápido. Si mirás diez años hacia adelante, ¿cómo imaginás la industria?
Es difícil hacer una predicción tan lejana, pero sí creo que el hard techno será mucho más accesible y comprendido por el público general.
Especialmente en los próximos cinco años espero que el género siga rompiendo barreras y que cada vez más personas lo escuchen con la misma naturalidad con la que hoy escuchan house o drum & bass.
Ya estamos viendo ese cambio. La música electrónica tiene mucha más presencia en la radio y en los escenarios principales de los festivales.
Me gustaría ver al techno y al hard techno ocupando espacios centrales en festivales como Coachella o Tomorrowland, incluso encabezando sus line-ups, además de recibir un reconocimiento más amplio dentro de la industria, ya sea en premios como los Grammy o desde un lugar cultural.
Ese proceso ya empezó gracias a artistas que están ampliando los límites del género, como Sara Landry o Kettama, y demostrando que la música electrónica puede llegar a nuevos públicos sin perder identidad.
En definitiva, todo pasa por el reconocimiento y por una mayor apertura. El techno tiene muchísima profundidad y una enorme capacidad emocional. Espero que la industria siga avanzando hacia un lugar donde eso sea plenamente valorado y comprendido.
Más allá de la velocidad con la que está creciendo su carrera, MELTX deja claro que su objetivo nunca fue simplemente seguir una tendencia. Su propuesta combina narrativa, estética y música para construir una identidad que trasciende el hard techno y conecta con nuevas audiencias desde un lugar profundamente personal.
Mientras continúa sumando presentaciones internacionales y consolidando una comunidad que encuentra en su proyecto una puerta de entrada al género, la artista irlandesa demuestra que la próxima generación del techno también puede hablar de emociones, vulnerabilidad y mundos imaginarios sin perder intensidad en la pista de baile.