

Tras el lanzamiento de su más reciente single “Another Day” junto a su colaborador de larga data Nuvu, el DJ, productor y compositor radicado en Tel Aviv PEREZO continúa consolidándose como una de las voces más distintivas que emergieron de la escena electrónica israelí en los últimos años. Publicado a través de Disco Halal, el track combina grooves cálidos, texturas nostálgicas y una composición emocional pero completamente orientada a la pista, profundizando aún más en la fusión característica del productor entre house, indie-electro, disco y sonidos melódicos.
Durante los últimos años, PEREZO — proyecto musical de Idan Perez — fue construyendo una sólida reputación internacional gracias a sus producciones cargadas de sensibilidad, sus dinámicos DJ sets y una visión creativa siempre enfocada hacia adelante. Más allá del estudio, también cumplió un rol importante dentro de la cultura nocturna de Tel Aviv a través de su colectivo y serie de eventos One of Us, que evolucionó desde encuentros underground locales hasta experiencias de festival internacionales.
Con “Another Day”, PEREZO y Nuvu vuelven a reunirse después del éxito de su colaboración de 2025 “Make Love”, entregando un himno luminoso y emocional que logra equilibrar introspección con pura energía de dancefloor. En conversación con DJ Mag Latinoamérica, PEREZO habló sobre la inspiración emocional detrás del track, su conexión creativa con Nuvu, la influencia de la cultura musical de Tel Aviv y por qué las emociones humanas seguirán siendo el verdadero corazón de la música electrónica incluso en una era cada vez más atravesada por la inteligencia artificial.
“Another Day” se siente emocional pero al mismo tiempo muy pensado para el dancefloor. ¿Cuál fue la idea o sensación inicial que querían capturar en esta colaboración con Nuvu?
Toda la idea detrás de “Another Day” nació alrededor del sentimiento de esperanza. Queríamos crear algo emocional y uplifting, pero al mismo tiempo lo suficientemente fuerte como para funcionar en una pista de baile. Mucha música electrónica hoy se siente demasiado funcional o demasiado emocional, y con este track realmente intentamos combinar ambos mundos de forma natural.
Desde el principio, las letras y toda la atmósfera estaban pensadas para reflejar esa sensación de seguir adelante incluso atravesando momentos difíciles. El groove se convirtió en la base que sostiene físicamente al oyente, mientras que las melodías, voces y armonías le dan vida al lado emocional de la canción. Para mí, el equilibrio entre ritmo y emoción siempre es el lugar más poderoso desde donde crear.
Cuando Nuvu y yo empezamos a trabajar en el track, sentimos inmediatamente que había algo especial en la combinación entre melodías cálidas y percusiones hipnóticas. Queríamos que la gente se sintiera conectada emocionalmente mientras seguía teniendo ganas de bailar. Ese contraste entre energía y sensibilidad es lo que define el espíritu de “Another Day”.
El track tiene una atmósfera muy nostálgica, especialmente por el tratamiento vocal y las guitarras acústicas del breakdown. ¿Hubo inspiraciones específicas detrás de esa dirección sonora?
No puedo decir que haya existido una inspiración puntual detrás del track, pero definitivamente estábamos buscando una sensación atemporal. Nos inspiraba mucho la calidez y el carácter de las producciones vocales de los años 80, donde las voces se sentían humanas, íntimas y ligeramente imperfectas en el mejor sentido posible. Ese tipo de sonido tiene muchísima alma.
Los elementos de guitarra acústica también fueron muy importantes para construir esa atmósfera emocional. La música electrónica a veces puede volverse demasiado limpia o demasiado digital, así que incorporar instrumentos en vivo nos ayudó a aportar más humanidad a la producción. Queríamos que el breakdown se sintiera cinematográfico y nostálgico, casi como un recuerdo.
Creo que la combinación entre voces inspiradas en sonidos vintage y grooves modernos es lo que le da identidad al track. Tiene esa energía emocional old-school, pero sigue sintiéndose contemporáneo y fresco en un gran sound system. Ese equilibrio fue muy importante para nosotros durante todo el proceso.
Esta es su segunda colaboración después de “Make Love”. ¿Qué hace que tu química creativa con Nuvu funcione tan bien en el estudio?
Nuvu y yo nos conocemos hace casi diez años, así que más allá de la música también existe una amistad real y una comprensión mutua. Con el tiempo desarrollamos un lenguaje creativo en común, y eso hace que todo el proceso se sienta muy natural.
Las mejores colaboraciones ocurren cuando hay confianza, y con Nuvu nunca existe el ego. Ambos entendemos las fortalezas del otro y sabemos cómo llevar la música en la dirección correcta sin sobrepensar demasiado las cosas. A veces uno trae una idea, una melodía o un groove y el otro inmediatamente entiende hacia dónde debería ir.
Lo que también lo hace especial es que nuestros backgrounds musicales se complementan. Ambos venimos de la música electrónica, pero abordamos la emoción y el ritmo desde lugares distintos. Nuvu aporta mucha alma e identidad vocal al proceso, mientras que yo me enfoco mucho en el groove, la atmósfera y en construir tensión emocional dentro del arreglo. Juntos, esos elementos se mezclan de una forma muy orgánica.
Después de “Make Love”, creo que ambos entendimos que había una química muy fuerte entre nosotros, y “Another Day” se siente como una continuación natural de esa evolución.
Tu sonido mezcla house, indie-electro y disco de una manera muy orgánica. ¿Qué artistas o escenas marcaron más tu identidad musical creciendo en Israel?
Mi identidad musical viene de muchos mundos diferentes, no solamente de la música electrónica. Cuando era chico escuchaba artistas como Michael Jackson y Jimi Hendrix, que me enseñaron muchísimo sobre groove, emoción y expresión musical. Más adelante, el house se convirtió en una influencia enorme gracias a artistas como Dennis Ferrer, Roger Sanchez, Dr. Kucho! y muchos otros.
Siempre me atrajo la música que tuviera alma y personalidad. Incluso cuando empecé a producir música electrónica, nunca quise hacer tracks que se sintieran demasiado mecánicos. Me inspiraban artistas capaces de combinar grooves fuertes con storytelling emocional.
Crecer en Israel también me expuso a muchísimas culturas y sonidos distintos al mismo tiempo. La escena electrónica acá siempre fue muy abierta. Podés escuchar influencias disco, house, indie, música de Medio Oriente, ritmos afro y cultura club underground coexistiendo de manera muy natural.
Esa diversidad moldeó mi forma de entender la música. Nunca me sentí limitado a un solo género, y creo que esa libertad terminó convirtiéndose en parte del sonido de PEREZO. Para mí, siempre se trata de crear música que se sienta viva, emocional y atemporal.
Disco Halal se convirtió en uno de los sellos más respetados conectando música electrónica leftfield con identidad cultural. ¿Qué significa para vos lanzar música ahí en este momento de tu carrera?
Lanzar música en Disco Halal es un paso muy significativo para mí. Más allá de ser un sello respetado internacionalmente, también representa una filosofía musical con la que me identifico profundamente. El sello siempre apoyó artistas que no tienen miedo de experimentar y de incorporar identidad cultural dentro de la música electrónica de manera auténtica.
Sentí inmediatamente que Disco Halal era el lugar correcto para mi sonido porque mi música siempre existió entre distintos mundos. Me encanta combinar melodías emocionales, house orientado al groove, influencias indie y elementos orgánicos sin sentirme restringido por tendencias.
Lo que Moscoman y el sello construyeron a lo largo de los años es muy especial porque crearon una plataforma donde la individualidad se celebra. Hay una identidad muy fuerte detrás de cada lanzamiento, y eso es algo que respeto muchísimo.
Personalmente, este release se siente como un paso importante hacia adelante. Es muy emocionante trabajar con un sello que entiende mi visión artística y permite que la música siga siendo honesta y emocional mientras alcanza una audiencia global.
Tel Aviv siempre tuvo una cultura electrónica muy particular. Desde tu perspectiva, ¿qué hace que la energía de la ciudad sea diferente a cualquier otro lugar?
Definitivamente la gente. Tel Aviv tiene una energía muy única porque acá las personas realmente aman la música, la vida nocturna y celebrar la vida. Por algo la ciudad es conocida como la “Non-Stop City”. La energía nunca se detiene realmente.
Lo que hace especial a la escena es que existe una conexión emocional muy fuerte entre artistas y público. La gente va a las fiestas no solamente para escuchar música, sino también para sentirse libre, conectada y parte de algo más grande. Hay un espíritu muy open-minded, y eso genera una atmósfera increíble para la creatividad.
Otra cosa que hace única a Tel Aviv es la diversidad de sonidos e influencias. Como Israel es una mezcla de muchísimas culturas, la escena musical naturalmente termina siendo muy ecléctica. Podés escuchar house, disco, techno, indie dance, sonidos afro e influencias de Medio Oriente coexistiendo al mismo tiempo.
También creo que los desafíos que muchas personas atraviesan en la vida cotidiana generan una necesidad aún más fuerte de celebrar y escapar a través de la música. Esa intensidad emocional realmente se siente en las pistas de baile de Tel Aviv. Genera momentos inolvidables.
La industria electrónica cambió muchísimo en los últimos años, especialmente con la presencia cada vez más fuerte de la tecnología y la IA en la producción musical. ¿Cómo imaginás la evolución de la escena en los próximos diez años?
La tecnología va a seguir evolucionando muy rápido, y creo que puede convertirse en una herramienta increíble para los artistas. Cada generación musical estuvo marcada por cambios tecnológicos, y la música electrónica especialmente siempre abrazó la innovación.
La inteligencia artificial y las nuevas herramientas de producción definitivamente pueden ayudar a los artistas a trabajar más rápido, explorar nuevas ideas y eliminar ciertas limitaciones técnicas. En muchos sentidos eso es emocionante porque abre la puerta a más creatividad y experimentación.
Al mismo tiempo, creo firmemente que la tecnología nunca podrá reemplazar el alma, la emoción y la experiencia humana. Los discos que realmente permanecen en las personas no son solamente los técnicamente perfectos; son los que transmiten sentimiento, personalidad y honestidad.
Creo que en los próximos diez años vamos a ver todavía más música creada con ayuda de IA, pero justamente por eso la identidad artística auténtica va a volverse aún más valiosa. El público siempre conectará más profundamente con la música que se sienta real y humana.
Para mí, la tecnología siempre debería estar al servicio de la emoción, nunca reemplazarla. Porque de eso se trata realmente la música al final.