

La escena club de París ha sido históricamente un laboratorio sonoro. En ese ecosistema vibrante y ecléctico nació 4000 Hz, el proyecto de Sacha, un artista que creció inmerso en la cultura rave francesa y que hoy se posiciona como uno de los nombres más prometedores del movimiento nu-trance europeo.
Fanático del hardware y autodefinido como un “geek técnico”, 4000 Hz ha sabido combinar grooves contemporáneos de techno con el bounce y la carga emocional del trance old school, evitando caer en clichés retro. Tras presentaciones en espacios icónicos como Rex Club y una reciente gira por Sudamérica, el artista se prepara para un 2026 clave, con fechas en Alemania —incluyendo Berlín y Gotec— y una nueva etapa junto a JINN, la agencia vinculada a Teletech.
Creciste inmerso en la escena rave francesa. ¿Qué te enseñaron esas primeras experiencias sobre la energía y la tensión en la pista que hoy siguen marcando tus producciones?
Me enseñaron a buscar una conexión genuina con el público, porque especialmente al principio, nada está garantizado. Tenés que ganarte ese vínculo cada vez que te parás detrás de las bandejas. Aprendí a encontrar el equilibrio entre adaptarme a la sala y asumir riesgos, confiar en mi instinto mientras me mantengo atento a la energía frente a mí. Lo más importante es que entendí que el impacto no significa nada sin pausas y emoción. Necesitás contraste para que un momento sea realmente poderoso. Es un concepto que aplico en cada una de mis producciones.
Te describís como un geek técnico cuando se trata de hardware. ¿Cómo influye esa relación con las máquinas en el costado emocional de tu música, especialmente dentro del movimiento nu-trance?
Ser un geek técnico significa que no veo las máquinas como herramientas frías. Las veo como instrumentos con carácter. Mi relación con el hardware es muy física e intuitiva, y ese proceso táctil aporta una imperfección humana a la música. Incluso dentro del nu-trance, que puede sonar muy pulido, siempre busco calidez, tensión y una inestabilidad sutil. Para mí, lo técnico es justamente lo que permite que lo emocional se sienta más vivo y honesto.
Tu sonido mezcla grooves techno contemporáneos con el bounce del trance old school. ¿Cómo equilibrás la nostalgia con una visión de club actual sin caer en clichés retro?
Para mí no se trata de recrear el pasado, sino de traducir su sensación al lenguaje actual. Tomo el bounce y el lift emocional del trance old school, pero lo construyo con diseño sonoro y estructuras modernas. La clave está en la intención. La nostalgia debería sentirse como un recuerdo, no como una copia. Ese equilibrio mantiene la música orientada hacia adelante, pero con esa energía familiar que todos reconocen.
“Hot Sensation” marcó tu debut en Teletech. ¿Qué representó ese lanzamiento en tu evolución artística?
“Hot Sensation” fue un hito porque sentí que todo lo que venía experimentando finalmente encajó. Me mostró cómo fusionar energía, emoción y detalle técnico de una manera que realmente representa mi sonido. Ese lanzamiento marcó un punto de inflexión: pasé de la exploración a una identidad artística más definida y segura. Me dio el impulso para ir más lejos y asumir riesgos más grandes en mis producciones.
Después de tocar en espacios icónicos como Rex Club en París y girar por Sudamérica, ¿cómo influyen las diferentes audiencias en la construcción de tus sets? ¿Te sorprendió Sudamérica?
Cada público te enseña a ser flexible, porque cada sala tiene su propia energía y ritmo. En Rex Club se trata más de precisión y cambios sutiles; en Sudamérica la conexión fue inmediata y muy apasionada, lo que me llevó a tomar riesgos más audaces. Lo que más me sorprendió fue lo abiertos que son a cada detalle: cada drop se siente especial. Esas experiencias moldean constantemente cómo estructuro la tensión, la liberación y la emoción en mis sets.
Ahora que firmaste con JINN y te preparás para un 2026 más grande con shows en Alemania y Berlín, ¿qué visión tenés para la próxima etapa de 4000 Hz?
Firmar con JINN marca el inicio de un capítulo más enfocado y ambicioso para 4000 Hz. Mi objetivo es pulir mi identidad sonora sin perder la profundidad emocional ni la energía inspirada en el trance. Quiero crear sets impredecibles y vivos, ya sea en Alemania, Berlín o donde sea. En definitiva, se trata de seguir fortaleciendo la conexión con el público mientras empujo mi música hacia adelante.
Con una identidad cada vez más definida y una proyección internacional en ascenso, 4000 Hz representa una nueva generación de artistas franceses que entienden la pista como un espacio de tensión y catarsis emocional.
Si 2025 fue el año de consolidación, 2026 promete ser el de expansión definitiva para un proyecto que ya late fuerte en el circuito europeo —y que, tras su paso por Sudamérica, encontró también un público dispuesto a vibrar en esa misma frecuencia.