

Después de más de una década recorriendo clubes y festivales de todo el mundo, Bastian Bux comenzó a replantearse su relación con la pista. El DJ y productor barcelonés encontró en esa búsqueda el punto de partida para Petit Comité of House, un proyecto que nació como fiesta y que hoy también funciona como sello y comunidad.
Con presencia en distintas ciudades y un catálogo que ya dejó varios lanzamientos destacados en Beatport, Petit Comité propone volver a poner la experiencia del público en el centro. En conversación con DJ Mag Latinoamérica, Bux reflexiona sobre el crecimiento del proyecto, su idea de “proper house music” y el renovado valor de la intimidad dentro de la cultura de club.
1. Después de más de una década recorriendo clubes y festivales de todo el mundo, ¿en qué momento empezaste a sentir que necesitabas volver a una experiencia más íntima y conectada con la pista?
Fue después de uno de mis shows en una gira por América. El bolo había ido bien. Era un evento gigante y lleno de gente, pero al llegar al hotel me vino a la cabeza algo de lo que no había sido consciente hasta ese momento, como una especie de revelación, y me derrumbé.
Pensé: «Bueno, estoy cumpliendo mis sueños tal y como los imaginaba: viajo, toco en estos escenarios delante de miles de personas… Pero si pienso como clubber, como persona que se enamoró de la música electrónica en clubes y en formatos diferentes, yo no vendría a ninguno de estos lugares, no escucharía esta música y no me seguiría a mí mismo como artista».
Ahí me di cuenta de que necesitaba darle la vuelta a esta situación.
2. Petit Comité of House nació, en parte, como respuesta a una cultura de club cada vez más atravesada por los grandes nombres y la espectacularidad. ¿Qué sentías que se estaba perdiendo del espíritu original del house?
Sentía que se estaba perdiendo un poco la sencillez. Cuando empecé a salir, lo que me ilusionaba era ir con mis amigos a un sitio con buen sonido, buen ambiente y música que nos hiciera bailar y pasarlo bien. No necesitaba nada más. No queríamos este nombre o aquel; íbamos a un lugar que cumplía unas premisas básicas. Y había algo muy especial en compartir eso con desconocidos que buscaban lo mismo.
Eso es lo que yo echaba de menos: la alegría, la conexión en lo sencillo y sentirme a gusto en una pista sabiendo que lo básico está garantizado. No creo que haya desaparecido, pero sí sentía que a veces se quedaba en segundo plano entre tantas expectativas sobre quién toca o lo espectacular que va a ser una fiesta. Para mí, el espíritu del house tiene mucho que ver con cómo nos sentimos juntos en la pista y no tanto con todo lo que hay alrededor.
Petit Comité nació de querer volver a poner esa sensación en el centro. Hacer una fiesta a la que yo también quisiera ir como público y producir la música que me gustaría escuchar allí. Más que intentar cambiar nada, necesitaba volver a disfrutar de esa parte de la música de la que me había enamorado.
3. El proyecto empezó como una fiesta y hoy también funciona como sello y comunidad, con presencia en distintas ciudades. ¿Cómo hacés para crecer sin perder justamente esa cercanía que está en el origen de Petit Comité?
Creo que hay que crecer al ritmo al que puedes seguir cuidando la experiencia. Llevar Petit Comité a otra ciudad o hacer una fiesta más grande me hace ilusión, pero solo si podemos mantener aquello por lo que empezamos. Si para dar ese paso tenemos que renunciar a eso, preferimos no darlo.
Para mí, lo de «petit comité» tiene más que ver con sentirte entre los tuyos que con ser pocos. Esa sensación de llegar a un sitio y pensar «aquí estoy a gusto, esta es mi gente» puede existir en un grupo pequeño y también en una comunidad mucho más grande. No creo que haya un número de personas a partir del cual sea imposible, pero sí formatos en los que nosotros no podríamos garantizarlo.
Por eso también hay que saber decir que no. No todas las oportunidades tienen sentido para nosotros, aunque desde fuera puedan parecer un gran paso. Queremos llegar a más gente, claro, pero no a costa de dejar de hacer la fiesta a la que nosotros mismos querríamos ir.
4. Durante tu carrera siempre te moviste con libertad entre distintas vertientes del house, desde sonidos funky y disco hasta el minimal y el tech house. ¿Qué significa para vos hablar de “proper house music” en 2026?
Si te soy sincero, ese statement de «proper house music», o lo de «house, house», es más bien una pequeña licencia que me he tomado. Soy cero presuntuoso con ello, pero es la forma en la que hablo con mis amigos cuando describo el house al que me refiero.
Hoy en día se le llama house a cualquier cosa. Muchas de esas cosas podrían llamarse electro e incluso EDM. Yo, cuando hablo de house, me refiero a un tipo muy específico, crudo y clásico: el que escuchaba a finales de los 90. Podría llamarlo soulful, french, filtered o incluso prog funk, pero es que es eso y muchas cosas más.
Así que lo llamo «proper house music» porque, para mí, es el house de verdad, sin coletillas. Pero no soy yo el dueño de las etiquetas ni pretendo serlo. Es simplemente una definición de uso personal.
5. El sello también encontró rápidamente su lugar, con varios lanzamientos destacados en Beatport y “Only U” alcanzando el #1 en distintas ocasiones. ¿Qué buscás en un track para sentir que representa el universo de Petit Comité?
Lo primero que busco es que sea «house, house». ¡Jajajajaja! Bromas aparte, sí que lo primero en lo que me fijo es que tenga ese color, que tenga sentido dentro del universo sonoro en el que ubico mentalmente a Petit Comité.
Sé que ese universo se expande, así que no tengo una definición muy precisa de lo que cabe en él. Simplemente lo sé al escucharlo. Y luego lo que marca la diferencia es tener ganas de pincharlo y escucharlo. Si tengo ganas de ponerlo en mis sets, entonces lo quiero para Petit.
6. Después de haber pasado por escenarios como Tomorrowland, Space Ibiza y grandes producciones junto a elrow, ahora volvés a poner el foco en espacios más reducidos y en la conexión directa con el público. ¿Sentís que la cultura de club está entrando en una etapa en la que la intimidad vuelve a tener valor?
Sí, precisamente por lo que te comentaba antes sobre las prioridades reales de la gente. A veces algunos colegas míos se enfadan cuando digo esto, pero lo creo de verdad: una gran parte del público que sale de fiesta a nuestros shows no tiene ni idea de quién es quién, ni de las jerarquías de la industria, ni de qué significa publicar aquí o allí, ni de si este artista tocó en la fiesta de no sé quién.
Lo que tienen claro todos los que pagan una entrada es que quieren pasárselo bien, quieren tener una buena experiencia, quieren rodearse de buena gente. Eso es lo principal, por encima de lo mucho o poco que sepan sobre la industria de la música electrónica.
Y reconocer eso no significa menospreciar al público ni cuestionar su cultura musical. Significa recordar que, antes que cualquier otra cosa, estamos hablando de personas y que nuestra industria no debería olvidarse de eso.
Cuidar todo esto es mucho más sencillo desde una perspectiva de club y es por ello que creo que la intimidad vuelve a ser un valor buscado. Pero, como decía antes, no es imposible cuidar esos básicos en entornos más grandes.
La mirada de Bastian Bux sobre el presente del house parte menos de una cuestión de escala que de prioridades. Petit Comité puede crecer, llegar a nuevas ciudades y ampliar su comunidad, pero con una premisa clara: conservar esa sensación de pertenencia y conexión que dio origen al proyecto.
En ese recorrido, Bux parece haber encontrado también una forma de reconciliarse con aquello que lo llevó a la música electrónica en primer lugar. Más allá de los grandes escenarios, las etiquetas o las jerarquías de la industria, su búsqueda vuelve a lo esencial: buena música, una pista y personas con ganas de compartirla.