Øostil: Constante epifanía

Øostil: Constante epifanía

Antü Coimbra se apoya en sus ideas para transitar esta nueva etapa de su carrera…

Artículos | Por Hernan Pandelo | 05 de marzo de 2021

Epifanía: aparición, manifestación o fenómeno a partir del cual se revela un asunto importante.

Esa definición queda dando vueltas en nuestra cabeza durante la conversación con Antü Coimbra, el argentino detrás del acto electrónico Øostil. Desde su momentáneo hogar en Playa del Carmen, recién llegado de unos días en Miami donde tuvo el placer de compartir momentos con artistas como Dubfire o Marco Carola, el argentino se dispone a hablar con nosotros de un presente ambiguo, tan estático y dinámico como la vida misma. “Creo que los próximos tres o cuatro meses me voy a instalar por México, para empezar un álbum que quiero armar con varios artistas. El plan del año pasado era moverme a Europa pero con todo esto se dilató, así que, por ahora, en Tulum se está moviendo un poco más la industria.”

En busca de ese movimiento, que parece no haber dejado de lado desde que partió de su hogar en el año 2005 con solo 19 años, se encuentra el DJ, productor y por demás planificador artista que en los últimos años se ha ganado un merecido lugar en la escena electrónica como representante latinoamericano, gracias a su proyecto musical Øostil, y que ahora sufre como el resto de los artistas por la pandemia que afectó a toda la industria.

Por supuesto, no pudo esquivar las cancelaciones y tuvo que sufrir, entre idas y vueltas a los aeropuertos, con llamados de cancelaciones de por medio, la supresión de una agenda de eventos que prometía y mucho. Un duro golpe para Antü, quien tenía planeada una gira por Argentina que lo vería pasar por lugares como Crobar, La Fábrica y La Caseta, presentándose ante su público como un acto electrónico consolidado. “Fue bastante frustrante”, recuerda. “Para mí, como argentino que vive hace 15 años en el extranjero, eran fechas súper importantes.”

“Fue bastante frustrante”, recuerda. “Para mí, como argentino que vive hace 15 años en el extranjero, eran fechas súper importantes.”

En medio de una larga inactividad obligada por la pandemia, decidió darle vida al proyecto que más ocupa su tiempo en la actualidad: Epiphany, su nueva línea de podcasts, una epifanía que se hizo presente y le dio un propósito. “No todos los artistas emergentes tienen las oportunidades que yo tuve. Con Epiphany tengo la posibilidad de hacer algo que los ayude”, dice entusiasmado. La idea es que, durante el 2021, haya unos 10 episodios más. “A la vez, estoy lanzando una línea de merchandising para la marca, que pueda ser algo cómodo, que se pueda usar para las fiestas. Siempre me gustó el tema de la indumentaria. Mi familia se dedica a eso desde hace mucho tiempo. Y me gusta la idea que Epiphany sea autosustentable.”

A medida que nos cuenta la epifanía que lo llevó a crear el proyecto homónimo, los ojos de Antü brillan. Parece tener un objetivo claro: un show back to back digital que trascienda la idea del podcast. “La idea es hacer un show de manera más ecléctica, para gente que espera algo diferente. Como un lado B, en cuanto a sonido. Mi idea es que, a fin de año, se lance como sello y ya, para el año que viene, pueda convertirse en una fiesta, donde todos los artistas que van siendo invitados al podcast después toquen conmigo en un back to back, pero presencial. No me quiero adelantar. Cada podcast lleva varias semanas de trabajo”, pisa el freno.

Al parecer, Antü tuvo esa actitud planificadora desde siempre o, al menos, desde mucho antes que empiece Øostil. “Siempre estoy planificando cosas nuevas. Ya no alcanza con ser buen DJ ni buen productor. Tenes que tener buena comunicación y ser un artista 360. Algo que cambie el juego, que la gente espere por tus actos. La gente ya no compra tu música y cada vez va a ser menos”, analiza. “Soundcloud y Mixcloud ya están quedando un poco fuera de timing y la gente se vuelca más a Spotify. Entonces, el underground quedó en una especie de limbo donde no recibe ganancias de la música que hace y queda todo en el olvido. Entonces, un lanzamiento importante que te llevó unos dos meses de trabajo, tarda un año y medio en salir y no genera ningún tipo de dinero. Claro que te da exposición salir en sellos como Afterlife o Bedrock pero, ¿qué pasa con los jóvenes talentos que necesitan primero ganarse un lugar? La idea de Epiphany es promocionar estos talentos para que, a la vez, con productores locales, se les pueda dar a conocer.”

Claro que te da exposición salir en sellos como Afterlife o Bedrock pero, ¿qué pasa con los jóvenes talentos que necesitan primero ganarse un lugar?

Está claro que el proyecto pretende devolver un poco de todo lo que ha recibido de actos que los han apoyado, como Tale of Us o su compatriota Hernan Cattaneo. “Cuando empezó la pandemia, tenías dos opciones: preguntarte por qué pasó esto o preguntarte el para qué. Con mi visión más progresista me pregunté el para qué y traté de usar el tiempo para avanzar con proyectos que tenía estacionados. Me moví de la ciudad y me vine para la jungla, algo que me sirvió para conectarme con mi parte espiritual y me costado más creativo. En general, creo que es un buen momento para mí. Después de ocho años de viajar muchísimo, me dio la posibilidad de frenar y materialicé bien el tiempo dejando un poco Øostil de lado y empujando más Epihany.”

Generar un lugar para los que vienen después parece ser uno de los objetivos de Antü en esta nueva etapa, uno de los objetivos que aparecieron frente a él como una epifanía constante a la cual pretende darle un lugar. Devolver un poco de lo que él recibió de primera mano de grandes plataformas. “Tuvimos buen timing. Cuando salió Afterlife, salimos en un compilado muy grande. Y, al ser los únicos latinos, nos abrió a todo un segmento que en Latinoamérica sigue siendo trendy. Entonces, terminamos siendo referentes bastante fuertes de la región. Y hay chicos que nos mandan música y la tocamos”, manifiesta. “Quizás, mandarle a actos como Mathame o Tale of Us, es un poco más difícil. Tenes que estar años para que te ayuden. Y, quizás, yo lo recibo y se los mando a ellos. Y armo una especie de networking interesante.”

Volviendo a reinventarse tras una de sus habituales epifanías, le da espacio a su plan maestro para devolver a la escena un poco de lo que ha logrado. El próximo paso: Europa. “Dependerá del timing”, dice moderado. “Hay un campo muy amplio por allá y creo que tengo muchas oportunidades. Øostil es un proyecto nuevo. El haber dado vueltas por diferentes proyectos, me da la posibilidad de poder adaptarme a muchas cosas. Como dicen en México, ‘tengo el colmillo’ para reconocer lo que el público quiere. Cada vez que voy a tocar, me vuelvo con una fecha para regresar. Siempre con humildad, igual de importante que el seguridad y el diseñador que hizo el flyer.”

Consciente y formal, se apoya en sus constantes epifanías para seguir sumando pasos en una carrera que, ahora, debe caminar en solitario. Mientras lo hace, pretende devolver todo lo que pueda.